martes, 25 de marzo de 2008

Eran las 2:15am, ya estaba acostado, pero no dormía.
Esperaba algo, no sabia bien que era.
A ratos volteaba y miraba a través de la ventana sin cortinas el gris cielo, ninguna estrella era visible, al cabo de un momento minutos se sentó.
Su vista estaba fija en su único velador y sobre el reposaba un vaso de coca cola, una caja de pastillas y un teléfono inalámbrico, algo lo inquetó, aquella noche era extraña.
Se puso de pie y comenzó a caminar por su departamento, encendió un cigarrillo y salió al balcón del pequeño departamento, una brisa muy helada golpeó en su rostro cansado y se estremeció, era un aire distinto, anunciaba algo que no le gustaba, tal vez un mal augurio.
Nunca había creído en los avisos, en las cosas paranormales ni en nada por el estilo, es más, recordaba que más de alguna vez se había burlado de aquellas cosas.
Decidió volvió a entrar y alejar las ideas que le rondaban en la cabeza.
Una vez en el living, se sentó en uno de sus sillones que le había obsequiado su hermana mayor al mudarse a ese lugar, llevo el cigarrillo a sus labios y sintió un impacto en la ventana, algo exaltado se levantó...

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